Si alguna vez caminaste por Paseo de la Reforma con hambre real, sabes lo que pasa: encuentras opciones rápidas, lugares de paso o restaurantes donde el entorno pesa más que el plato.
En la avenida más icónica de la ciudad, durante mucho tiempo faltaba algo esencial.
Un lugar donde comer bien y que estuviera a la altura de lo que representa Reforma.
¿Dónde comer bien en Reforma?
Hoy, una de las respuestas más completas es ALMA 390 by Urbanista.
Un espacio que reúne distintas cocinas en un solo lugar, pero con una intención clara: que la experiencia de comer en Reforma tenga sentido con la ciudad que la rodea.

Reforma: historia, símbolo… y una deuda pendiente
Reforma no es cualquier avenida.
Es un trazo que conecta historia, poder y vida cotidiana:
- El Ángel de la Independencia
- El Bosque de Chapultepec
- La cercanía con Roma, Juárez y Polanco
Es, en muchos sentidos, el corazón simbólico de la Ciudad de México. Y sin embargo, por años, la experiencia gastronómica en este corredor no siempre estuvo a la altura de ese peso.
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¿Qué es ALMA 390?
ALMA 390 nace justo desde esa idea. No como un food hall, ni como un restaurante tradicional, sino como algo más difícil de clasificar: un punto de encuentro donde la ciudad se reconoce a sí misma a través de la comida.
Aquí, comer no es solo elegir un platillo.
Es conectar con una forma de vivir la ciudad.

La idea detrás: comer también es pertenecer
En una ciudad como la CDMX, los sabores no son solo sabores.
Son memoria, barrio, historia.
ALMA 390 parte de una premisa simple pero poderosa: comemos para pertenecer.
Por eso, en lugar de replicar conceptos globales o cadenas, el espacio se construye desde lo local hacia afuera.

¿Qué puedes encontrar en ALMA 390?
El espacio reúne nueve cocinas independientes, cada una con su propio carácter.
No hay franquicias.
No hay fórmulas repetidas.
Hay propuestas que interpretan la ciudad desde distintos ángulos:
- Kleins → diner con fusión mexicano-americana
- Tacos Domingo → taquería al carbón
- Nieve de Olla → heladería vegana artesanal
- Fiamma → parrilla italiana
- Loretta → cocina mediterránea contemporánea
- Ahorita → cantina moderna
- Rekō → mixología de autor
- Itacate de Mar → cocina de mar con raíz mexicana
Nueve cocinas, una sola lógica: que la diversidad de la ciudad también se vea en la mesa.
Comer en Reforma, con la ciudad presente
Aquí, la ubicación no es solo contexto. Es parte de lo que pasa mientras comes: la luz que entra desde el bosque, el movimiento del bulevar, la cercanía con los símbolos de la ciudad.
Todo forma parte de la experiencia.
No es un lugar aislado del entorno, sino conectado a él.

¿Por qué elegir un lugar con varias cocinas?
Porque responde a algo muy real:
- distintos antojos en una misma mesa
- decisiones rápidas
- ganas de probar más de una cosa sin cambiar de lugar
Pero también porque permite algo más: vivir la ciudad desde diferentes sabores, sin salir del mismo punto.

Un nuevo punto de encuentro en Reforma
ALMA 390 no busca ser “una opción más”.
Busca ocupar un lugar que hacía falta: uno donde la comida, la ciudad y las personas se alineen.
Un espacio que no imita, sino interpreta.
Que no posa, sino pertenece.
Cuando la ciudad se queda en el mismo lugar
Alma 390 no termina en la mesa. Forma parte de ese punto donde Reforma, el bosque y los barrios cercanos se encuentran y hacen sentido. Donde salir a comer no es un plan aislado, sino parte de la forma en la que se vive esta zona.
Y arriba, Josefa by Urbanista extiende esa experiencia hacia lo cotidiano: un espacio diseñado para vivir con menos fricción, donde todo está pensado para que tu día fluya.
No es solo un lugar para comer bien o vivir bien por separado, es un lugar donde la ciudad se vive, se come y, de alguna forma, también se queda.
Aquí, bajar a cenar, trabajar cerca o volver a casa no implica moverte de más, sino habitar mejor.
Vivir en Reforma, cuando todo está resuelto, se siente distinto.
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